September 21, 2018

La venta de lotes en Carmen de Viboral es una magnifica opción para cualquier inversor o para cualquier persona que tenga un determinado proyecto en mente. El Carmen de Viboral es una de las regiones más famosas del Oriente Antioqueño: desde hace más de 100 años su tradición, mimo y trabajo por la cerámica ha sido una de las fuentes de desarrollo social, cultural y económico para los ciudadanos del municipio.

La producción de cerámica tiene un valor cultural altísimo. Es un medio por el que el artesano refleja lo que siente y lo que vive en su día a día. No obstante, la economía de el Carmen de Viboral está sustentada principalmente por la agricultura de productos como el fríjol, el café, la yuca o el plátano. Asimismo, se ha convertido en una región con un gran tirón para el turismo cultural, principalmente por sus talleres artesanales y su cerámica.

 Tradición, naturaleza y artesanía

La llegada del empresario Eliseo Pareja al municipio en 1898 fue primordial para el inicio de la producción de cerámica. A partir de ese año, se crearon diferentes locerías dedicadas a la cerámica que impulsaron este oficio y permitió que muchas familias pudieran subsistir.

El Progreso, El Dorado o La Locería Júpiter son solo algunas de las productoras de cerámica que cuentan con mayor reputación dentro del sector. Los recursos hídricos para generar energía favorecieron tanto la creación como la expansión de estas y muchas otras productoras. Tanto es así que la empresa más grande llegó a tener 300 trabajadores.

El desarrollo de este oficio ocasionó la creación de la “Escuela Nacional de Cerámica Jorge Eliecer Gaitán” fundada por Ramón Antonio y Manuel Betancur en 1945. Ese fue el primer paso para la posterior creación del Instituto Distrital, que ofrece talleres de formación y espacios apropiados para el aprendizaje de todo lo relevante respecto a la producción de cerámica.

Este oficio también ha evolucionado; al principio, la loza que se producía solo era de color blanco, aunque con el paso del tiempo se empezaron incorporar fondos o líneas de color en los bordes. La decoración de las piezas fue impulsada por Ángel Betancur con el objetivo de que cada pieza tenía que ser única y diferente a todas las demás.

A partir de este momento, las piezas blancas se convirtieron para los decoradores y decoradoras en un lienzo en blanco. Las emociones, las sensaciones o el entorno cotidiano de los artesanos empezó a plasmarse con cada pincelada. La habilidad manual, el color, la naturaleza y la diversidad de El Carmen de Viboral se visualizan en cada pieza.

La producción de cerámica es más que un oficio, está arraigado al modo de vida de los habitantes del municipio. Por eso, la artesanía ha emergido como un auténtico patrimonio de la región.

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